“perdóname, lo siento, gracias, te amo”

Hoy hice Ho’oponopono y, aunque aún desconozco bien cómo funciona, el hecho de repetir los mantras: “perdóname, lo siento, gracias, te amo” mientras meditaba esta mañana, me conectaron con el amor propio y fui consciente de que nunca me digo “me amo”. 

El Ho’oponopono es una tradición hawaiana muy antigua de resolución de problemas. La palabra Ho’oponopono significa “enmendar”, “corregir un error”. El objetivo es traer paz y equilibrio a nuestras vidas mediante un sencillo y profundo proceso de arrepentimiento, perdón y transmutación de pensamientos y creencias erróneas implantadas en nuestro inconsciente y en el inconsciente colectivo.

Durante mi meditación matutina primero recorrí mi cuerpo dando gracias a todos mis órganos y después hice el mismo recorrido desde la cabeza a los pies diciéndome “me amo“: amo mi pelo, mis ojos, mi sonrisa, mis oídos capaces de escuchar… cuando terminé de meditar me di un lindo masaje en la cara y en el cuero cabelludo y me di cuenta de que me toco poco y me digo poco que me amo.

Comprendí que el amor que buscamos en los otros nos lo podemos dar a nosotros mismos y comprendí que autoamándonos, la vibración de  nuestro cuerpo es más alta, calibramos en la energía del amor y así más amor recibimos. 

Son cosas que siempre escuchas, que siempre te dicen, que lees, pero… realmente hay que bajarlas al cuerpo y comprenderlas desde un lugar que nadie te puede contar, cada uno ha de experimentarlo por sí mismo para comprenderlo de manera profunda. 

Cuando siento que los demás pasan de mi, que no me atienden, que no me cuidan… conecto con mi niña herida y me meto en la piel de víctima… sin embargo, en seguida entiendo que solo yo soy responsable de esa niña desatendida, de esa adolescente con poca autoestima, de esa mujer insegura… porque solo yo misma conozco el amor que necesito, solo yo misma puedo darme lo que anhelo en los otros y al conocerme mejor soy capaz de dármelo, pero también soy capaz de pedir a quienes me rodean aquello que necesito. 

Marshall Rosenberg, en su libro “La comunicación no violenta” nos dice que muchos de nuestros problemas son necesidades no satisfechas y una vez somos adultos solo hemos de comunicarlas, escucharnos, tener auto-empatía  y amarnos de tal manera que eso sea nuestra prioridad. Cuando nos escuchamos a nosotros mismos con empatía somos capaces de identificar esa necesidad no satisfecha.

“Cuando consigamos conectar con la necesidad notaremos un cambio perceptible en nuestros cuerpos… Cuando entendemos que nuestro comportamiento iba en contra de nuestras propias necesidades y valores, nos abrimos a los sentimientos que surgen de esa conciencia. Al conectar nuestra conciencia con lo que necesitamos, nos sentimos estimulados de manera natural hacia las posibilidades creativas que tenemos de satisfacer esa necesidad.”

Marshall Rosenberg

Si nos amamos, nos respetamos y somos auténticos con nosotros mismos, automáticamente nos amarán, nos respetaran y serán más auténticos con nosotros. 

Atraemos aquello que vibramos.

Las personas que se aman a sí mismas no necesitan la aprobación de los demás, entienden que son seres completos, que disfrutan de la relación con los otros, pero no más que de la relación que establecen con ellos mismos. 

Yo disfruto de la soledad, de escribir, de un paseo a solas, de correr conmigo misma, de las mañanas de meditación mientras mis hijos duermen… pero me ha llevado mucho tiempo de indagación personal para darme cuenta de esto, me ha llevado mucho tiempo hacer estas rutinas parte de mi día priorizándolas frente al resto de tareas que llenan mis días. 

Me perdono, me amo y me doy las gracias. 

Hoy pido perdón a mi cuerpo por las veces que lo he estresado porque llegaba tarde, por los dolores de cabeza provocados por tensión en el cuello, por no cuidarlo lo suficiente cuando no satisfago sus necesidades… Le pido perdón por las veces que comí deprisa apurada sin masticar mi comida, por las veces que no lo moví, no salí a dar un paseo porque mi mente negativa y depresiva prevaleció sobre mi mente más positiva y energética. 

Y también hoy le doy las gracias por ser una maquinaria absolutamente extraordinaria. Todo en mi cuerpo funciona bien y además soy una mujer hermosa y equilibrada en sus formas. 

Me doy las gracias por los buenos hábitos que he tenido, tengo y tendré. Gracias cuerpo hermoso por darme esta experiencia de vida en un cuerpo de mujer, por experimentar la maternidad de la forma en que lo hice, no libre de sufrimiento, pero llena de dicha. Cultivando el agradecimiento, el amor y el perdón viviremos más y mucho mejor.

Hoy elijo perdonarme, amarme y darme las gracias. 

“… cuanto mejor conozcas la gratitud, 

menos serás víctima del resentimiento, 

la depresión y la desesperación.

La gratitud actuará como un elixir que disolverá poco a poco 

la rígida coraza de tu ego

– tu necesidad de poseer y controlar- 

y te transformará en un ser generoso. 

El sentimiento de gratitud produce una verdadera alquimia espiritual, 

nos hace magnánimos- engrandece nuestra alma”. 

Sam Keen


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